Y comprender que el amor también se compone de ausencias, ausencias que se tejen con mis dedos, que se llenan de recuerdos y té sin azúcar. Ausencia hasta de mi misma, perdiéndome por rincones que nadie conoce, deambulando a las 3 de la mañana recordando vidas pasadas. El amor también se compone de ausencias y si no me crees, pregúntate cuánto me amas desde la ultima vez que me viste…