"No quiero a nadie mas en mi vida." ¿Suena monótono, no? Sin embargo no encuentro otra definición con la cual me sienta hecha y derecha. Te encontré. Encontré a mi complemento, a mi entendedor de locuras y fantasías, a mi escuchador de risas y llantos, a mi almohada de sueños, a mi transmisor de paz, a el único padre de mis hijos, a mis caricias favoritas, a mi curador de besos, a mi abrigo en invierno, a quién me ama tal y como soy a pesar de todos mis trastornos mentales. Prometí hacerte el hombre más feliz del mundo, a hacer todo lo que este a mi alcance para sacarte una y mil carcajadas porque esa sonrisa ilumina todo lo que en mi se hallaba oscuro (menos la piel).
Sorprendida de estar con vos... Siempre fuiste mi amor imposible, desde los quince y de repente a los diecisiete apareciste en mi vida para no irte más y sentir que para casi todo hay solución.
Ciertos días que voy en el bondi y me acuerdo de muchas de nuestras anécdotas, me rio sola; como aquella vez que hacia tanto calor que caminaste media cuadra por la sombra, habiendo partes que median menos de diez centímetros. Me haces tan feliz loco, no paro de pensarlo, de decirlo, de nada. Y como me escribiste vos una vez, en una carta, "yo me imagino todo con vos, la casa, los dos nenes con la camiseta de Racing, a nuestra perra Cane comiéndose a Coli"...
Te amo hasta que el cielo deje de ser celeste.