un vacío sin nombre, ni apellido
Que dolor de mierda que siento. Me siento vulnerable a todo lo que me rodea, me siento un cristal que ante cualquier rose se cae y rompe. Aunque hay una pequeña diferencia: este es traslucido, brilla con la luz de sol. Yo no soy ni una, ni otra, soy oscura por dentro tanto que si el color de los ojos se midiera por la felicidad los míos siempre serian negros como la soledad.